Carta a mi padre. Desde el hígado y no desde el corazón

Hola, papá. ¿Qué tal? Nada, que quería escribirte unas letras.
¿Sabes? No vuelvas a ponerte enfermo, ¿vale? Ya sé lo que piensas, además lo hemos hablado. Llevas tres operaciones del Colon, y la última vez el cirujano nos dijo que si había una cuarta ya no quedaba intestino para extirpar.
Mira, se que eres fuerte. Pero también sé que guardas tu dolor para ti. Aguanta lo que puedas, aún te quedan cosas por ver.
Quizás te sorprenda mi carta, ¿verdad?, tan solo quería explicarte como están las cosas por aquí.
Hoy he leído una noticia en un diario nacional (El País, edición Catalunya. Pág. 3). Resulta que la Consellería de Salud ha establecido un baremo para el acceso a las listas de espera. Ya de por sí es curioso que sean los políticos los que regulen el acceso a estas listas, obviando, incluso rechazando la opinión de los profesionales. De los médicos. En fin, cobran para hacernos la vida más fácil y ojalá fuesen capaces de conseguirlo. Ya me conoces, sabes que pienso de la política y de los políticos. Son un mal necesario y tengo el dudoso honor de apasionarme con ella, y a veces hasta con ellos.
Pero, no quiero desviar el tema, papá.
Como te decía, he leído algunos puntos del Baremo que quieren aprobar. Es, para que me entiendas, una especia de clasificación según los méritos o deméritos de los pacientes. Te explico.
Por ponerte un ejemplo sencillo. Vamos a coger tu caso particular, ¿vale?
Bien, eres una persona mayor, de tan “solo” 74 años. No tienes nadie a tu cargo y evidentemente no trabajas. Tampoco necesitas alguien que te cuide, ya está la mama, que tiene lo suyo también. Pues, como te decía, si aprueban este Baremo, difícilmente accederás a una lista de espera. Es igual si estás grave, es igual si es urgente, es igual si te va la vida en ello. Para nuestros políticos eres un número, y no merece la pena que la Seguridad Social pierda el tiempo, ni los recursos, en operarte. Sí, aquella misma Seguridad Social que tanto y tanto os costó a ti y a los tuyos de tirar adelante. ¿Te acuerdas de Ernest Lluch, verdad? ¿Qué será de su memoria y de su legado?
Mira, según el Baremo “La limitación para trabajar puntúa de 10 a 14 en función de las dificultades que implica la enfermedad en la vida laboral. Si el paciente no trabaja, la puntuación será siempre cero”. ¿Lo ves? Tú, después de estar 49 años de tu vida trabajando no tienes ningún punto. Como no trabajas, ya sabes. Ah! Pero piensa en los millones de personas que no trabajan o no pueden trabajar… mejor no lo hagas. No pienses en eso no vaya a ser que te reviente el poco intestino que te queda.
Hay más. “El paciente del que dependa otras personas obtendrá entre 6 y 8 puntos, en caso contrario, como ocurre con los ancianos, no puntuará”. Creo que ya lo verás más claro. Los ancianos molestáis. Pero no tan solo vosotros, sino todo aquel del que no depende nadie. Sigo, “El hecho de que nadie le cuide supondrá de 9 a 11 puntos, ninguno si dispone de alguien, algo habitual entre personas mayores”. Esta ya es por si te quedaba alguna duda. La suerte que siempre hemos hablado que tenías de no necesitar ayuda, ahora se vuelve en tu contra. Que cruel se vuelve la realidad, padre.
Sí. Has leído bien. Te lo simplifico. Tú no trabajas, nadie depende de ti y te bastas para cuidarte. Total 0 puntos. Yo, que trabajo y que tengo un hijo que depende de mí puedo llegar a alcanzar 22 puntos. Es decir, en igualdad de condiciones de salud, con la misma patología y el mismo tratamiento, a mi me atenderán – y me operaran – mucho antes que a ti.
Lo siento, papá. Eres un estorbo para estos dirigentes. Sí, ya sé que te recuerda a ciertas actuaciones realizadas en la Alemania nazi, pero no lo digas. Piénsalo. Como lo pienso yo. Pero no lo digas.
Te en cuenta que este sacrificio que te piden es para ahorrar gastos a la Sanidad Pública. Esa misma Sanidad por la que luchaste y a la que has ido aportando, y sigues aportando, una cantidad de la miserable paga que te ha quedado.
Solidaridad creo que lo llaman. Yo no. Lo llaman así aquellos que ganan 108.000 euros al año. Los que hacen las leyes, no los médicos que en muchos casos no llegan ni a la tercera parte.
“Todos debemos hacer sacrificios”, dice quien gana 144.000€ al año.
Espero que me entiendas, papá. Esto no es cosa mía, en serio. Solo quería que lo supieras.
Ya me gustaría que estos mismos señores que hacen las leyes pudieran hablarle así a sus padres. No lo harán. Su cobardía les ampara. Y también sus grandes sueldos.
De todas formas, no te preocupes. Haré un esfuerzo, como me piden, y te contrataré una Mutua Privada. Es lo que buscan. Y a mí no me quedará más remedio que renunciar a mis principios y repudiar aquella Sanidad Pública y Universal que proclamó Lluch hace ya muchos años.
Os voy a contratar un Seguro Médico a ti y a mamá. Me va a salir caro, lo sé, precisamente por la edad que tenéis. Ya lo saben hacer bien. Pero no te preocupes por esto, no voy a permitir que un señor, por muy Conseller que sea, decida cómo y cuándo nos vas a dejar.
Así de duro y así de claro.
Ojalá estos políticos y estos técnicos que dan una patada en la boca a los profesionales de la Salud puedan un día sentarse cara a cara con sus padres – o con sus hijos – y  decirles lo que yo te acabo de contar. Ojalá.
¡Va! Te dejo ya. No quería alargarme tanto e imagino que estarás aún dando vueltas a lo que te acabo de decir. Cuídate, cuidaros mucho los dos… por la cuenta que nos trae.
Un beso, viejo!
PD: Perdóname si no he seguido una coherente línea argumental, pero la indignación al leer este artículo me impide pensar con claridad a estas horas d ela noche, y quería dejar esto escrito para cuando te levantases.
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4 comentarios sobre “Carta a mi padre. Desde el hígado y no desde el corazón

  1. “Todos debemos hacer sacrificios”, dice quien gana 144.000€ al añoTotalmente de acuerdo. Veo cosas menos inmprescindibles en las que ahorrar que no se toca. Y no veo ningún gesto, aunque sea de cara a la galería de bajarse el sueldosaluod

  2. Es curioso. Escribí esta carta hace poco más de dos años. Hoy, buscando en mi blog un post que me habían solicitado, me aparece en la portada como si fuese más reciente. Me he emocionado leyendo y recordando el momento en que la escribí, desgraciadamente, mi padre falleció el pasado día 12. Tras escribir esta carta no volvió a ingresar en un hospital hasta el día 9 y tres días después falleció allí mismo.
    Tan solo la dejo aquí como homenaje a una persona excepcional sabiendo que jamás le dejaré morir entre mis recuerdos.
    Gracias por todo, viejo!

    Pd. Desde aquí quiero agradecer las atenciones recibidas por el personal de la 5ª planta del Hospital Sagrat Cor de Barcelona. Sin ellos hubiera sido mucho más difícil.

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