El Nespresso, el Maquinista y el Café. Un viaje polémico

Lo primero que viene a la cabeza es establecer una relación entre la marca, el tío de la máquina y el resultado final: café. Pues, lo siento, nada más lejos de la realidad.
Veamos. Anoche, a la llegada a Portbou, mi compañero de fatigas traía una bolsa de Nespresso con varias cajas dentro. Una de las clientas del tren se la había olvidado.
A través del teléfono, la señora contactó con él, y quedaron en que ella pasaría a recogerla por la mañana de hoy en la estación de Caldes. Hasta aquí, todo más o menos normal, no voy a entrar ahora en el debate sobre los despistados que somos todos.
Por la mañana, mi colega me ha dado la bolsa y la he llevado en cabina durante el trayecto a la espera de que la señora viniese a recogerla. A la llegada a Caldes, no ha venido nadie. Pum! Primer problema. ¿Ahora qué hago?
Mi compañero me ha preguntado si ha venido alguien y le he dicho que no. Bueno, la entregaremos en Sants y, con un poco de suerte, la señora podrá recuperar su bolsa. Todo sea que le dé por preguntar de nuevo.
Siguiendo el viaje, en Sant Celoni, se ha acercado el Agente de Seguridad de la Estación solicitando la bolsa, ya que la señora la había reclamado de nuevo desde Caldes. Había, dice, llegado tarde y el tren ya se había ido. Esto pasa por la puñetera manía que tengo de hacer mis trenes a la hora. Si hubiera ido con media horita de demora, la señora hubiera recogido sus pertenencias y mis clientes se habrían acordado de mi madre y mi Jefe me hubiera dado p’alpelo.
Bien, le entrego la bolsa y una enorme nube de satisfacción invade mi cabina. Deber cumplido, pensaba para mis adentros.
A los pocos minutos, el Agente de Seguridad hace entrega al Maquinista que sube hacia Girona de la bolsa viajera. Siguiendo su ruta, a la llegada a la Estación citada, el compañero baja del tren para entregar la bolsa en la taquilla, tal y como le habían pedido, y allí se encuentra con la dueña del café, quien, amablemente le agradece las molestias y le ofrece un café de la máquina (no de Nespresso, de esas que dan café a modo de purgante)
Entre avergonzado y agradecido, este recoge el vasito de plástico blanco con el negro líquido en su interior y se dirige de nuevo a su cabina. Igual que yo, pensaría que ya habíamos hecho la buena acción del día.
Pero, ¡aja! He aquí que algunos clientes han visto la escena: “El Maquinista se ha bajado a tomar café”
Sorprendidos e indignados, comienza el baile de piuladas en el twitter “¿Es normal que yendo con retraso el Maquinista se baje en Caldes a tomar café?”. Cuando leo esto, inmediatamente contesto por aquello del espíritu de supervivencia de la especie y sí, ¿para qué engañarnos?, por un corporativismo excesivo y a veces impertinente. Les contesto enseguida: “Ni es normal y, además, es difícil. Caldes no tiene cafetería, está fuera de la Estación”. ¿Cómo podía pensar yo que la señora del Nespresso le había traído un café al Maquinista?
En resumen, el Maquinista entregó la bolsa a su legítima dueña, ésta se lo agradece con un café (sobra decir que no era necesario), el tren circuló con unos minutos de demora que recuperó sobradamente, y la bolsa viajera partió de Barcelona, llegó a la frontera francesa, pernoctó a gastos pagados en Portbou, bajó hasta Sant Celoni, retrocedió hasta Caldes y al final pudo descansar en brazos de su dueña. 221 Kms arriba y abajo. Casi nada.
Hasta aquí la historia de la Bolsa Viajera, el Nespresso, el Maquinista y el Café. Cada cosa en su lugar y todos contentos… ¿o no?
No, del todo, no. ¿Por qué?, pues como he dicho, porque lejos de ajustarse a la realidad, por otra parte desconocida, lo que queda es que “el Maquinista ha bajado a tomar café”
Y es aquí donde quería llegar. Muchas veces las cosas no son lo que parecen. Como en este caso. Pero la piulada del twitter ha recorrido pantalla tras pantalla hasta llegar a Dios sabe dónde, pudiendo (es un decir) provocar un problema dónde no lo había.
Son muchas, muchísimas las ocasiones que debemos hacer algo así. Cuando no es un bolsa, es una carpeta, si no, un teléfono y hasta en alguna ocasión, la bolsa de la compra. Intentamos por todos los medios entregar todos los objetos encontrados a sus dueños, pero la mayoría de las veces debemos entregarlos en las Oficinas de Atención al Cliente. El objeto más sencillo de devolver es el teléfono. Normalmente, cuando uno se da cuenta, llama y si está en nuestro poder, contestamos, quedamos en vernos y Santas Pascuas.
Un día que me encontré uno, el esposo de la señora me llamó. Lo primero que me dijo es “¿Qué haces tú con el teléfono de mi mujer?” – es de agradecer que la señora estuviera con él, sino, las explicaciones serían complicadas – “Se lo ha dejado en el tren, soy el Maquinista”. Aquí ya cambia el tono, “Perdone, ¡esta tía no se entera!” (esto es real) Quedamos en Tarragona, lo recogió el amante esposo y en paz.
Acabo ya. Con esto quiero decir que no siempre es lo que parece ser, y que, antes de extraer conclusiones precipitadas, pongamos en valor todas y cada una de las posibilidades. Además, si un Maquinista se encuentra mal, y necesita de una infusión, de una botella de agua o algo tan simple como tomarse una pastilla o ir al servicio…  ¿no tiene el más mínimo derecho a poder hacerlo?
Somos profesionales – la gran mayoría – pero no por eso dejamos de ser personas.
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6 comentarios sobre “El Nespresso, el Maquinista y el Café. Un viaje polémico

  1. La gente protesta por todo lo que se pueda protestar. La ventanilla de un tren es muy cotilla y a nadie le pasa desapercibido lo que sucede. No obstante, no hay que preocuparse, porque cualquiera con dos dedos de frente lo entiende.Para tu regocijo te contaré dos anécdotas reales: la primera con el Talgo Bilbao- Barcelona, que se quedó parado en Lérida por culpa de las obras de la línea de la A. V., que no sé que tocaron, pero nos dijeron por megafonía "hasta nuevo aviso este tren va a quedar detenido en esta estación", concretamente en la vía 5, pues de la 1 a la 4 estaba todo patas arriba. Algunos viajeros salimos a pasear al andén, pero una joven se fue por el paso inferior a la cafetería. No habían pasado ni cinco minutos, y el tren arranca, y claro, la chica en la cafetería y sin que nadie la pudiéramos avisar. El Talgo era larguísimo y hasta que encontramos al interventor, ya habíamos cruzado el Segre, de modo que no había solución: la muchacha que se buscase la vida en Lérida. El problema es que la chica llevaba acompañante: un perro debidamente enjaulado que empezó a aullar sin consuelo cuando el tren arrancó. No veas lo mal que lo pasó el animal, y lo que debió sufrir su dueña.Y la segunda anécdota es con vuestra competencia, con el autobús Lérida – Huesca. El primer coche de la mañana hacía en Barbastro una parada cada vez más larga, al punto que el conductor paraba el motor del autobús y se dirigía al despacho de billetes, pues podríamos estar parados 15 o 20 minutos. Los viajeros pensábamos que era por el retraso del enlace de otras líneas, y de hecho yo dejé de usarlo porque se eternizaba el viaje. Pero cuál fue mi sorpresa cuando un par de años después le comenté esta observación a otro chofer y me dijo que ese conductor se acababa de casar con la taquillera de Barbastro, y que por la época en la que esto pasaba eran los primeros momentos de su relación. Y la GRAN PREGUNTA es: ¿Qué sucedía todos los días en el despacho de billetes de la Estación de autobuses de Barbastro durante esos 15 – 20 minutos? Es algo que no se va de mi cabeza. Y supongo que ahora de la tuya tampoco…

  2. Gente estúpida la hay en todas partes. Yo ya te lo conté, estuve con el Agente de Seguridad esperando al Regional hacia Cerbère, el chico iba con la bolsa de la Nespresso y me acordé de que esa mañana la bajabas tú… Ya me di cuenta de que la bolsa estaba viajando demasiado!:PLa mayoría de los que piensan que el Maqui baja a tomar café, son unos incompetentes en sus propios trabajos. El mismo que se queja de eso (y que no sabe ver que detrás hay una buenísima acción) es el funcionario que te hace esperar en la Seguridad Social, el médico que te receta cualquier cosa sin mirarte, el profesor que corrige a ojo… largo etcétera. Que les den. Que no escuche yo a ningún pasajero decir nada en un tren que conduzcas tú porque me los cargo, eh!!! Vamos!!!Un abrazo!

  3. No hay necesidad de faltar. Está clarísimo que fue un malentendido, evitable o no. Es muy normal que si un pasajero ve al maquinista con un café en la mano piense primero que el señor fue a buscar un café antes que pensar que había pasado todo esto con los Nespressos. Yo hice ese tweet. Tan sólo me pregunté en voz alta si era normal lo que había visto. Lo grande de las redes sociales es que obtuve respuesta enseguida. Se me aclaró qué había ocurrido, lo entendí, todos contentos. Tiempo atrás esto no hubiera podido ocurrir: no hubiera habido forma de saber por qué motivo yendo tarde (suficientemente tarde como para que yo perdiera el bus en Girona) el maquinista bajara del tren. Ahora lo sé, lo entiendo y estoy agradecida por la aclaración.Y tan sólo por alusiones: no soy estúpida ni incompetente en mi trabajo. Estudio y trabajo a la vez. Estudio un doctorado y trabajo de investigadora. Y me va bien. Con esto no justifico ni intento convencer de nada, pero creo que si llamas estúpido e incompetente a alguien, es bueno saber si aciertas. En éste caso no. Tengo otros muchos defectos (para empezar, me dejo la tapa del wc siempre levantada, como los tíos), pero no creo que sea tema de éste post.

  4. Uy!!! Creo que algo no ha salido bien… Glups!A ver, ni se ha faltado el respeto a nadie ni se ha querido insultar… mi intención ha sido, y es, explicar con un toque irónico algunas de las anécdotas que suceden día a día en nuestro trabajo (cómo en cualquier otro), pero nada más lejos de la realidad que intentar faltar el respeto a nadie. Si ha sido esa la visión que he podido dar, te pido mil disculpas y prometo esribir cien veces "no digas burradas en el blog".En definitiva, mi intención es hacer llegar un mensaje claro: las cosas no son lo que parece. Y, a partir de aquí comentar, explicar, valorar y reirnos juntos de cómo actuamos y qué hacemos los denominados seres humanos en determinadas situaciones.Personalmente, entiendo tu consulta, la entendí desde el primer momento, pero, como te dije, me extrañó muchísimo. Luego, una vez aclarado el tema, tan solo le he dado ese toque agridulce para abrir un debate pequeñito… no para que alguien se sienta aludido/a o agredido/a.Reitero mis disculpas… y empiezo a copiar lo que he dicho.Mekachis!!!

  5. No hace falta que copies nada hombre XDMi comentario no iba dirigido no a ti (entiendo tu blog como anécdotas ferroviarias con un toque de ironía y me gusta) sino a los comentarios que han entrado a machacar. Por mi parte, todo entendido y en paz 🙂

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